Desafíos ambientales

¿Cuáles son las soluciones para combatir la contaminación de los océanos?​​​​​​​

La decisión de las Naciones Unidas de dedicar el decenio 2021-2030 a la protección de los océanos refleja una realidad ineludible: la contaminación oceánica y marítima es un reto prioritario desde el punto de vista medioambiental, social y económico. Tras la One Ocean Summit celebrada en Brest el pasado mes de febrero y en medio de los debates en curso sobre un acuerdo internacional vinculante sobre la contaminación por plásticos, ha llegado el momento de actuar. Analizamos las iniciativas que están llevando a cabo los gobiernos, las empresas y los ciudadanos de a pie.

Publicado el 28 octubre 2022

cpram
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Combatir la contaminación de los océanos significa enfrentarse en primer lugar al contaminante más visible y conocido del mundo: el plástico. Siendo el tercer material más fabricado después del cemento y el acero, su durabilidad y bajo coste siguen garantizando su éxito comercial. Sin embargo, un año después de entrar en circulación, más del 80% de los plásticos se convierten en residuos, de los cuales una parte importante acaba en los océanos1.  Basándose en un resumen de más de 2.000 estudios científicos sobre el tema, el WWF ha destacado la omnipresencia del plástico en los océanos «desde el plancton más pequeño hasta la ballena más grande2«. La contaminación por plásticos no se limita a las fotos de tortugas que murieron asfixiadas tras tragarse una bolsa de plástico: la fragmentación de los plásticos debido a los rayos UV y al impacto de las olas los hace aún más dañinos. Se calcula que en los mares del mundo flotan unos 24,4 billones3 de partículas de tamaño inferior a 5 mm. Incluso en el caso muy hipotético de que se impidiera repentinamente que cualquier plástico nuevo acabara en el océano, la cantidad de microplásticos que ya están allí se duplicaría de aquí a 20504. Al ritmo actual, según el WWF, la cantidad de residuos podría incluso cuadruplicarse en 20505 …

Sin embargo, el plástico está lejos de ser el único peligro. Las escorrentías de los campos, los ríos, la lluvia y las fumigaciones aéreas arrastran inevitablemente productos químicos, fertilizantes, pesticidas, metales pesados, hidrocarburos y otros residuos medicinales a los océanos del mundo. Un informe de 2021 de la Red Internacional de Eliminación de Contaminantes (IPEN) es especialmente alarmante, ya que señala una serie de consecuencias en distintos ámbitos6, como que los fertilizantes crean una sobre-fertilización que provoca la proliferación de algas y que los residuos químicos reducen la resistencia de osos, leones marinos y focas a las infecciones.

Un cambio en las reglas globales

La situación exige claramente una respuesta masiva y un marco de actuación por parte de las autoridades internacionales. Hasta la década de 1970, se creía que la mera escala de los océanos del mundo significaba que podían utilizarse como vertederos de sustancias peligrosas. En 1972, la firma del Convenio de Londres sobre la Prevención de la Contaminación Marina por Vertido de Desechos y Otras Materias supuso un primer paso. En 1996, un nuevo acuerdo prohibió el vertido de residuos radiactivos e industriales y la incineración de residuos tóxicos en el mar. Aunque la comunidad mundial se está ocupando gradualmente de este problema a través de diversos regímenes e instrumentos internacionales, la tarea sigue siendo inmensa. Al igual que con el problema de la sobrepesca, el reto reside tanto en la firma de acuerdos internacionales realmente ambiciosos como en su aplicación efectiva, dependiendo esta última de la calidad de las herramientas de seguimiento y las medidas de control que se utilicen.

Plásticos: reducir la producción y reciclar

Dicho esto, los plásticos siguen siendo la prioridad obvia. Una parte fundamental de la solución será simplemente reducir la producción, empezando por los envases de plástico (40% de la producción mundial) y los productos de un solo uso. La adopción por parte de la Unión Europea en 2019 de la Directiva SUP (plásticos de un solo uso), una de las legislaciones más ambiciosas del mundo en la materia, representa un notable avance. Además de introducir medidas para reducir el uso de productos de plástico de un solo uso en toda la UE (cubiertos, platos, bastoncillos de algodón, agitadores de café, etc.), la directiva también introdujo una prohibición a partir de julio de 2021 de los productos de plástico de un solo uso para los que ya existen alternativas reutilizables.

Otro reto es la reutilización y el reciclaje de los plásticos recogidos. Se trata de un reto enorme: sólo se recicla el 9% de los 353 millones de toneladas de residuos plásticos7. Sin embargo, la situación no es del todo catastrófica: un estudio realizado en 2020 por la revista Science8 muestra que un uso plenamente eficaz de todas las soluciones para reducir el uso, la recogida y el reciclaje de plásticos podría conducir a una reducción del 80% de los residuos en 2040. Una de las claves para lograrlo será, sin duda, el crecimiento y la consolidación de una industria mundial de reciclaje de plásticos. El ecodiseño, la recogida y clasificación de residuos, la inclusión del plástico reciclado en nuevos productos, la reutilización, el reciclaje, la recuperación… todas estas actividades deben ser asumidas por las principales empresas del mundo, con el apoyo de las autoridades gubernamentales y de los ciudadanos de a pie que estén concienciados con el tema.

Tecnología: acelerando el ritmo del cambio

Otro ámbito prioritario es abordar los principales contribuyentes a las emisiones mundiales de GEI: los sectores del transporte y la energía. Como ha puesto de relieve el último informe del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático9, en los últimos años se han desarrollado tecnologías innovadoras de baja emisión de carbono que pueden contribuir significativamente a la reducción de las emisiones. Aunque el grupo de expertos subraya la complejidad de la descarbonización del transporte, el aumento de los combustibles alternativos (como el hidrógeno y los biocombustibles de bajas emisiones) en el transporte marítimo puede tener un impacto real, sobre todo si se combina con una reducción significativa de la demanda10. Al mismo tiempo, las emisiones del transporte también pueden reducirse simplemente disminuyendo la velocidad.

El IPCC también subraya la necesidad de seguir investigando y de controlar cualquier efecto secundario negativo. La inteligencia artificial y la robótica desempeñarán sin duda un papel importante en este sentido. Un dispositivo robótico teledirigido que recoge residuos en lagos, canales y puertos deportivos (Ecocoas); un barco laboratorio impulsado por la conversión de residuos plásticos en combustible (Plastic Odyssey); una instalación flotante que recoge, clasifica y recicla residuos plásticos (8th continent); un sistema de barcos y barreras para recoger plásticos que luego se transforman en productos de consumo en tierra firme (Ocean Cleanup)… son el tipo de innovaciones que están creando las start-ups, las asociaciones y las ONG para afrontar la ingente tarea de limpiar los mares11.

Por último, no olvidemos que, aunque representa un gran reto, los océanos también son parte de la solución. Como importante sumidero de carbono y fuente de energía, los mares del mundo son un valioso activo. El potencial de la energía eólica marina puede resumirse en una cifra: la Agencia Internacional de la Energía (AIE) estima que el potencial de la energía eólica marina es de 420.000 TWh de electricidad al año12, lo que supone 11 veces la demanda mundial de electricidad prevista para 2040. Otra vía es acelerar la absorción y el almacenamiento de carbono mediante infraestructuras que aprovechen la energía de «las mareas, las olas, la conversión de energía térmica oceánica (OTEC), las corrientes y los gradientes de salinidad». Mientras tanto, la restauración de los humedales costeros (sobre todo mediante la rehumectación y la revegetación) y una mejor gestión del carbono procedente del agua ofrecen muchos beneficios en términos de biodiversidad. Para mantener este impulso, la comunidad financiera está llamada a desempeñar un papel fundamental. Pues, como aclara el IPCC, «la demanda de establecer nuevos modelos financieros y empresariales para atraer la financiación pública y privada a las soluciones basadas en la naturaleza está aumentando en una amplia gama de temas13«.

1. https://ideas4development.org/plastique-pollution-oceans/
2. https://www.wwf.fr
3. https://microplastics.springeropen.com/articles/10.1186/s43591-021-00013-z
4. https://www.lemonde.fr
5. https://www.wwf.fr/vous-informer/actualites/la-pollution-plastique-des-oceans-va-quadrupler-dici-a-2050
6. https://ipen.org
7. https://www.oecd-ilibrary.org/environment/global-plastics-outlook_de747aef-en
8. https://www.science.org/doi/10.1126/science.aba9475
9. https://www.ipcc.ch
10. https://ocean-climate.org/rapport-du-giec-locean-fait-aussi-partie-des-solutions-pour-attenuer-le-changement-climatique/
11. https://www.forbes.fr/environnement/linnovation-au-service-des-oceans-ces-initiatives-qui-nettoient-nos-espaces-marins/
12. https://www.ipcc.ch
13. https://ocean-climate.org/rapport-du-giec-locean-fait-aussi-partie-des-solutions-pour-attenuer-le-changement-climatique/

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